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Es imposible evitar el estrés de cada día: las tareas escolares, las responsabilidades en casa, un horario ajetreado, las expectativas de los demás, las fechas límite, etc. Lo que sí podemos hacer es aprender a gestionarlo o disminuir su frecuencia en nuestras vidas.

 

Aprender a controlar el estrés significa desarrollar estrategias que te permitan tomarte los retos de cada día con una visión realista. Implica ver los problemas en perspectiva en vez de ignorarlos y aprender en qué trabajar y qué es mejor dejar de lado. El día de hoy te queremos compartir algunas sugerencias que sabemos te ayudarán muchísimo:

  • Dedicá tiempo a hacer ejercicio cada día.

Es difícil estar ansioso mientras hacés respiraciones profundas: al correr, pasear en bici, hacés una camita o una clase de Zumba. El ejercicio físico libera sustancias químicas en nuestro cerebro que nos ayudan a encontrarnos mejor.

  • Organizá y priorizá:

Tómate tu tiempo para reflexionar un poco sobre tu día, cómo te está yendo. ¿En qué necesitás trabajar? ¿Qué es más urgente? ¿Disponés de tiempo para hacerlo? 

  • Entrenate en la solución de problemas:

Aprendé a analizarlos de una manera lógica: definí el problema, hacé una lista con las posibles soluciones y otra de los pros y contras de cada una. Evaluá estas ventajas e inconvenientes y seleccioná la alternativa más beneficiosa o menos perjudicial.

  • Descansá lo suficiente:

El sueño siempre es reparador cuando nos enfrentamos a una situación de estrés. Cuidá las condiciones de oscuridad y temperatura adecuadas en la habitación. Además, evitá realizar otra actividad en la cama, como ver el celular o la televisión, que te pueden llegar a desvelar. 

  • Fomentá las relaciones personales y sociales y apoyate en ellas:

Cuando sintás que no sabés cómo resolver un problema, pedí ayuda o consejo a las personas en quienes más confiás. Y ofrecete para apoyarles también: ayudar a los demás mejora tu propio estado de ánimo y reduce el impacto del estrés.

  • Recurrí a la ayuda profesional si es necesario:

Si seguís sin ser capaz de manejar el estrés, solicitá ayuda profesional. Tu médico de cabecera podrá ayudarte a identificar el problema y derivarte a un especialista o terapeuta. Este te enseñará a modificar tus pensamientos y emociones y a desarrollar conductas que te ayuden a afrontar los problemas con una actitud más positiva.

Esperamos que estos sencillos, pero muy útiles consejos te sirvan para aplicarlos en tu día a día.