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Tomar decisiones es uno de los procesos más importantes en la vida de un ser humano, ya que es a través de las elecciones realizadas que el individuo va marcando su camino personal y profesional. Desde Coopebanacio te daremos algunos consejos que te ayudarán a tener efectividad en estos procesos.

 

Como imaginarás este es un tema fundamental, ya que las personas no responden de la misma forma a una situación problemática debido a elementos como la estructura de personalidad, el desarrollo, la madurez y la etapa de la vida en la que se esté. Primero analizaremos qué suele dificultar nuestra toma de decisiones:

  • Disonancia cognitiva. Ocurre cuando lo que se quiere hacer y lo que se hace no coincide.
  • Efecto halo. Ocurre cuando la sombra de otras experiencias hace que se deduzca erróneamente.
  • Pensamiento de grupo. Ocurre cuando un grupo de personas decide por otras, a pesar de que estas últimas pueden estar en desacuerdo. 
  • Sesgo de confirmación. Ocurre cuando no se tiene la suficiente flexibilidad cognitiva como para modificar algunas creencias cuando es necesario. Esto genera que se cometan los mismos errores al seguir manteniendo la misma posición sobre un tema rechazando el nuevo contenido.
  • Sesgo de autoridad. Ocurre cuando se sigue ciegamente lo que plantean expertos, sin tener en cuenta los propios deseos.

Según Lorena Nayeli Pérez Siordia, psicoterapeuta y docente “nos cuesta trabajo tomar decisiones porque hay riesgos en cada camino que elijamos y a nuestro cerebro le importa mucho que evitemos los riesgos”. Tomando en cuenta lo dicho, ella da 5 recomendaciones:

  • Dale un tiempo a tu mente para que se aclare.

Nuestra mente necesita descanso y tiempo para acomodar la información y poder encontrar una solución, si es que hubiera que encontrarla. Tomate tu tiempo, no te apresurés a luchar contra la dificultad. Intentá observar la situación como si no te estuviera pasando en vos, convertite en el observador y tomá distancia. 

  • Reconocé tus ideas y sentimientos respecto a la situación en la que te encontrás.

Al darte un tiempo para reconocer tus ideas y sentimientos, estás ayudando a que tu mente haga su trabajo de manera natural por así decirlo. 

  • Tomá en cuenta que no existe una única opción “correcta”.

La mayoría de las veces no existe una opción «buena» y otra «mala», “correcta” o “incorrecta”. Tendemos a pensar de forma polarizada. Considerá que el camino que elijás será el tuyo y cada decisión tendrá sus cosas buenas y sus cosas malas.

  • Analizá pros y contras, así como el peso emocional que hay en vos

Realizar una lista de «Pros y Contras» es realmente útil. Escribirlo es además una buena forma de ayudar a nuestra mente a organizar nuestras ideas. Podés hacerlo, añadiéndole a cada argumento el peso emocional/subjetivo que tiene para vos ese argumento en una escala de 1 al 10.

  • Visualizate en cada posible solución.

Visualizarte en cada una de las posibles opciones es una excelente herramienta. Intentá imaginarte con todo el detalle que podás cada opción y cómo te sentirás si esto fuera un hecho. 

Para finalizar recordá que tomar decisiones es parte del ser humano. Es importante reconocer que no existe una decisión “correcta” o “incorrecta”, sino decisiones adecuadas a tus valores, a tus objetivos de vida, pero sobre todo a tu contexto y circunstancias actuales.

Fuentes: