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Existe la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento. Según la psicóloga e investigadora Carol Dweck, la mentalidad de crecimiento ayuda al individuo a superar sus desafíos diarios, además, contribuye a conseguir mejores resultados tanto en lo profesional como en lo personal. 

 

Ambas mentalidades son dos caras de una misma moneda. La principal diferencia entre estos dos tipos es la actitud de la persona, pero va un paso más: es también la voluntad de mejorar, el deseo de crecer, el aprendizaje contínuo.

En este sentido, es importante entender que la inteligencia de los individuos no está dada de forma genética, sino que se construye sostenidamente en el tiempo. Por lo contrario, es moldeable, se transforma y se alimenta de la apertura y de la ambición que cada persona está dispuesta a dar para lograr un objetivo.

Superar estos 3 obstáculos ayuda a desbloquear tu mentalidad de crecimiento:

  • Falta de confianza: Cuando existe falta de confianza, es mucho menos probable que se abandone la zona de confort y se abra la posibilidad de correr riesgos.
  • Miedo al fracaso: Temor al fracaso o evitarlo a toda costa es un indicador de una mentalidad fija. Cuando nos preocupamos por fallar, es poco probable que generemos ideas o tomemos riesgos porque no queremos defraudarnos a nosotros mismos ni a los demás.
  • Inercia: Esto es cuando tenés grandes planes y sabés lo que querés hacer, pero parece que no podés lograrlo. Tal vez querás aprender una nueva habilidad, pero nunca lográs inscribirte en un curso; o tenés una larga lista de tareas pendientes, pero nunca completás nada.

Las personas con Mentalidad de Crecimiento entienden que:

  • Los retos pueden conseguirse siempre que nos esforcemos lo suficiente.
  • Los obstáculos son oportunidades de aprendizaje para alcanzar nuestros objetivos.
  • El esfuerzo es la base para alcanzar los objetivos
  • Las críticas son oportunidades de mejora y de aprendizaje.
  • El éxito de los demás es inspirador (porque